31 mar. 2008

PINTURAS RUPESTRES EN ARGENTINA

SALTA

Si bien se sabe que, nuestros antepasados nativos no tuvieron escritura con un código descifrable como ocurrió en otras culturas del mundo, es a través de su arte rupestre, su necesidad de comunicación y permanencia a en el tiempo. Preferimos remitirnos a lo que directamente nos muestran: vestimenta, adornos, hábitos, utensilios... como parte de su forma de vida y costumbres.

Abundan en nuestro territorio estas manifestaciones expresadas a través de petroglifos, y de pinturas rupestres:


Los petroglifos son piedras grabadas con la técnica del punteado y del raspado. Se han encontrado representaciones de caza, figuras geométricas, de animales, antropomorfas...


También se hallan las extrañas "piedras paradas", algunas con grabados (como las que aglutinaron en Tafí del Valle en el parque los Mehires) en zonas altas, generalmente en Abras (paso alto en la montaña que divide dos zonas).

Se encuentran campos de petrofligos en las proximidades de Santa Rosa de Tastil, San Bernardo de las Zorras, Cafayate, Alto Valle Calchaquí.

Las pinturas rupestres, realizadas con materiales del lugar minerales u orgánicos, generalmente sobre aleros de areniscas. Los colores que predominan son el blanco, ocre, rojo y negro en hombres escudos, llamas y suris.
Se pueden observar pinturas en :
• Las Juntas (Guachipas) a unos 140 km. de Salta,
por ruta 68 hasta La Viña; luego, la localidad de
Guachipas y Las Cuestas del Cebilar y del Lajar.

• Ablomé: Unos 70 km., por ruta 68 hasta Coronel
Moldes, entrando al Dique de Cabra Corral, desde
allí en catamarán hasta las mismas.

• Valle Encantado (con guía para encontrarlas), Brealitos,
La Poma ...


CÓRDOBA
En la localidad de Cerro Colorado situada a 160 km al norte de la ciudad de Córdoba y a solo 11 km de Santa Elena, se encuentra la Reserva Cultural Natural "Cerro Colorado" que constituye junto con la Cueva de las Manos en la Provincia de Santa Cruz uno de los centros pictóricos de arte rupestre más importante de Argentina.
Juntos constituyen el principio y fin de la presencia aborigen en esta porción del Continente Americano, puesto que las pinturas más antiguas de éste lugar tienen unos 1200 años de antigüedad ( recordemos que en la Cueva de las Manos se deja de pintar hacia el 1000 d.c.) y se prolongan hasta el S. XVI con la llegada de los conquistadores españoles, constituyendo por esta razón un patrimonio cultural de interés universal.

Aquí la mayoría de las pinturas se encuentran distribuidas en abrigos y aleros rocosos de los cerros Colorado, Intihuasi, los parajes La Quebrada, El Desmonte, y en menor proporción en el C° Veladero.













La primeras noticias que se tienen sobre este lugar provienen del poeta cordobés Leopoldo Lugones, quien llegó a este lugar hacia 1902 y toma algunos calcos. Este encuentro con el arte rupestre causa en él una profunda emoción , lo cual le lleva a escribir una nota en el diario La Nación del 26 de marzo de 1903.
Casi 20 años más tarde el matrimonio Gardner, atraído por la presencia de éste arte fue quién describió minuciosamente parte del mismo.
Hacia 1934 visita el lugar Asbjön Pedersen , quien decide
trabajar allí temporadas enteras durante más de veinte años realizando un relevamiento exaustivo del lugar , describe 113 sitios con más de 35.000 dibujos conn color y tamaño natural. Gran parte de estos calcos ae encuentran en posesión del gobierno de Córdoba, y otros en el museo "Enrique Ullia" de la localidad de Villa María del Río Seco.



















En ellas está representada la fauna del lugar tales como llamas, cóndores, yaguaretés, formas de agricultura incipiente, figuras humanas que representan guerreros nativos armados con arco y flecha con vistoso tocado de plumas que se extiende desde la cabeza y abarca toda la espalda, figura típica denominada "el flechero" que identifica este lugar.
Pero lo que en definitiva le ha dado la categoría de patrimonio del mundo son las representaciones de conquistadores europeos montados a caballo o a pié, lo cual representa un testimonio fiel de aquel
trascendente encuentro entre las dos culturas, ya que constituyen el relato realizado por los propios indígenas ( comechingones, y sanavirones) de un hecho crucial dentro de la historia del Continente Americano, puesto que las representaciones de
hombres a caballo son muy raras en Sudamérica; solo se conocen otras en Jujuy y en Bolivia pero de menor magnitud.

Estas pinturas fueron realizadas en blanco, negro, rojo y un tono gris. El blanco era obtenido de una caliza en forma de carbonato de calcio, utilizando también excrementos de aves y hueso pulverizado, el negro es bióxido de manganeso y en algunos casos carbón vegetal, el rojo era obtenido del óxido de hierro, y el gris de la mezcla de carbonato de calcio y carbón vegetal.

Resulta importante destacar que el setenta por ciento de las imágenes relevadas se corresponden con figuras de formas reconocibles e identificables ya que el resto son formas geométricas, figuras circulares concéntricas, lo denominados laberintos y otras expresiones.
Eduardo Gómez Molina en su libro "Cerro Colorado
Testimonio Aborigen de la Conquista de América" dice al respecto "Resulta una verdad universalmente aceptada que el símbolo, la imagen, permite vehiculizar las energías que se engendran en torno de distintos intereses y necesidades sociales,
en particular aquellos que hacen a los aspectos cualitativos, intangibles y trascendentes de la vida del hombre" asimismo agrega refiriendose a ciertas expresiones geométricas "ellas adquieren un interesante significado cuándo las observamos a la luz de criterios de trascendencia, otorgándoles una proyección superlativa en el mundo cultórico intangible. Así, varias pueden asimilarse a una concepción básica de lo "central" y lo "periférico", o de "opuestos complementarios". Otras en cambio, se ajustan al eterno concepto de "arriba", (lo superior) y "abajo" (lo inferior o terrenal).

Finalmente cabe destacar que si algo distingue o diferencia este centro pictórico de los demás, es que constituye el relato, a través de imágenes sobre la roca de parte de la conquista de América, pero expresada desde el punto de vista de la cultura aborigen. Ante semejante mensaje testimonial solo cabe preguntarnos ¿qué hubiese sido de nuestras culturas autóctonas de no mediar dicha conquista? ¿qué grado de desarrollo hubiesen alcanzado? Estas son quizás preguntas sin respuesta pero igualmente vale la pena formulárnoslas ¿no le parece?

Lic.Susana Bosio
Docente de la Universidad del Salvador (Bs. As. Argentina)
Prof. especializada en historia del arte
Escultora



SANTA CRUZ

Tomando hacia el sur por la Ruta Nac. 40, partiendo de Perito Moreno, dejarás atrás el acceso a la estancia Telken y atravesarás los arroyos Page y Telken, los cuales durante el deshielo de comienzo del verano forman inmensas cascadas al bajar por las mesetas escalonadas.

Luego de 120 km de un paisaje lunar, encontrarás a la izquierda el camino hacia la Cueva de las Manos; te esperan otros 45 km de un camino áspero, el cual sobre su tramo final te ofrece el profundo Cañadón del Río Pinturas, de 170 m de profundidad.


Sobre un costado del Cañadón formado por enormes farallones de rocas porfíricas y volcánicas, donde serpentea el curso superior del río Pinturas y sobre las barrancas del mismo Cañadón, se encuentran las famosas cuevas y aleros que el padre De Agostini describiera en 1941.

Una monumental impronta de la cosmovisión de los pueblos que habitaron la región hace 9.000 años.

Siguiendo una senda a casi 90 m.s.n. del río y en medio de ese enorme monumento natural que constituye el Cañadón, se levanta este otro realizado por la mano del hombre. Se mostrarán ante tus ojos las manifestaciones del arte rupestre, arte milenario plasmado en las rocas de cuevas, abrigos y aleros.

La tercera opción requiere un buen estado físico: hay que recorrer 2200 metros de empinadas cuestas del cañadón del río Pinturas. Hasta aquí se llega por un camino interno de la estancia Los Toldos, donde funcionan una hostería y un albergue. Desde esta ladera el cañadón aparece como una ventana cuyos bordes enmarcan la Cueva de las Manos.

Profusamente visitado por el turismo desde la conocida Cueva de las Manos hasta Piedra Pintada, pasando por Charcamata, la cueva Grande o el arroyo Page, se formó un corredor arqueológico paralelo a la ruta 40, con pinturas rupestres de 10.000 años de antigüedad.

Ha sido declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad , por el Comité de Patrimonio Cultural y Natural de la Unesco, para esta declaración la institución tuvo en cuenta el entorno y el paisaje natural que se mantuvieron inalterables desde hace 10.000 años. Las imágenes de la cuevas corresponden a los primeros habitantes de la Patagonia, civilización pretehuelche.

La importancia arqueológica radica en que las pinturas nos permitieron obtener una información muy valiosa sobre el modo de vida de esos cazadores del pasado, que eran los primeros pobladores de la Patagonia. Una de las interpretaciones indica que algún tipo de ritual o símbolo debía tener para ellos, no fue casualidad. En las representaciones aparece el guanaco, debido a que era el principal recurso de la gente, utlizaban la carne, la piel y los tendones.

El acceso a las cuevas esta permitido solamente con guías para evitar el deterioro o la depredación.


Allí podrás contemplar cientos de improntas de manos y otros motivos en negativo y positivo, en colores rojos, ocres, amarillos, verdes, blancos y negros, así como variados dibujos, entre otros figuras humanas y guanacos en escenas de cacería, que en 1972 un grupo de arqueólogos exploró y determinó con un trozo de carbón vegetal sometido al análisis del carbono14, en una antigüedad de 7.350 años A.C.

El enorme friso realizado en la prehistoria, conjugando naturaleza y cultura, es considerado Monumento Histórico Nacional y se extiende transmitiéndote una vivencia imborrable.





Años atrás el alero de Charcamata (en idioma Tehuelche, "camino del pájaro carpintero"), sólo era conocido por la gente que vivía en las estancias entre Perito Moreno y Bajo Caracoles y por algunos baqueanos. Al igual que ocurre con la cueva Grande, las grutas del Arroyo Feo, del arroyo Page y de Piedra Pintada, la ubicación exacta se mantiene en secreto y sólo algunos baqueanos y hombres de campo saben llegar allí. Para llegar a Charcamata, una cueva en forma de cuña, excavada en la base la pared de un cañadón, hay que recorrer 30 km en una 4x4.

También se organizan cabalgatas. En la cueva aparecen las imágenes de dos pumas, 37 guanacos y tres choiques.

Bajo Caracoles

Bajo Caracoles es una población ubicada a 128 km al sur de Perito Moreno, un antiguo villorrio hoy convertido en potencial centro turístico hacia los diversos atractivos de la zona (Cueva de las Manos, lago Posadas, Los Antiguos y el Parque Nacional Perito Moreno).

Para visitarla deberás transitar por la Ruta 40 hasta llegar a las elevaciones de color amarillo, verdoso y rojo producto de la existencia de minerales en la composición de las rocas y tierra. Con una altura de 450 ms y un clima semiárido posee gran cantidad de horas de sol.

Los tramos más pintorescos son los cañadones del arroyo Telkem, Feo y del río Ecker.


PINTURAS RUPESTRES

El arte en el paleolítico

El naturalismo prehistórico es un arte que avanza desde una fidelidad lineal a la naturaleza hasta una técnica más ágil y sugestiva, casi impresionista que otorga cada vez más una forma más pictórica, instantánea y quizá más espontánea a la expresión visual que pretende representar. Siguiendo a Hauser, podríamos decir que es el fenómeno más extraño de toda la historia del arte que no exista paralelo alguno entre el arte prehistórico y el arte infantil.

En efecto, las producciones de los niños contemporáneos son antes racionales que sensoriales, se centran en lo que conocen de los objetos y no tanto en lo que espontáneamente se ve. Pero los dibujos del período paleolítico, ofrecen la impresión visual de una forma tan directa que no encuentra paralelo en la historia del arte hasta tal vez, el movimiento impresionista.

La vida del hombre del paleolítico giraba en torno a la búsqueda de su sustento, por lo tanto es improbable que la producción artística girara en torno a otro objetivo que no fuera la obtención del alimento. Los indicios parecen referir a que este arte serviría de medio a una técnica mágica y como tal, su función sería meramente pragmática, esto es, una función económica. Aunque tal vez esta función mágica de la pintura, poco tenía que ver con lo que actualmente entendemos por religión, eran parte de un instrumento técnico, una suerte de “trampa” más que propiciar el éxito en la caza, concretaba la caza misma.

Dice Hauser “la pintura era al mismo tiempo la representación y la cosa representada, era el deseo y la satisfacción del deseo a la vez”. El artista del paleolítico, con la pintura poseía al objeto y adquiría así, poder sobre él. El animal retratado sufría la misma suerte que el que existía en la realidad.

Podemos decir que el arte paleolítico perseguía un efecto mágico y no uno estético (al menos concientemente) en tanto las figuras de los animales se veían frecuentemente atravesadas por flechas o eran atacadas por una flecha en un ritual simbólico.

Las siluetas de manos que han sido encontradas en muchos lugares, en muchos casos cerca de cavernas con pinturas y que evidentemente han sido realizadas mediante un procedimiento de “calcado” dieron probablemente por primera vez la idea de creación al hombre y le sugirieron la posibilidad de que algo inanimado y artificial podía ser semejante al original viviente y auténtico. Pero incuso estas formas recreativas y tal vez, pre-mágicas, tenían una tendencia naturalista de imitación a la realidad que, aunque fuese una imitación mecánica, no podrían considerarse como expresiones de arte decorativo abstracto.

El arte en el neolítico

Por primera vez, la actitud naturalista abierta a las sensaciones y a la experiencia, se transformará en una intención artística geométricamente estilizada pero ya cerrada a la riqueza de la realidad empírica. Aparecen signos ideográficos, esquemáticos y convencionales que cada vez están más cerca de ser signos que de reproducir el objeto. El arte, a partir de esta instancia, buscará fijar la idea, el concepto, la sustancia de las cosas. Se había iniciado el camino de la representación simbólica. El cambio de estilo que conduce a estas formas de arte completamente abstractas, depende de un giro general de la cultura que representa quizá el corte más profundo que ha existido en la historia de la humanidad. Porque a partir de ese momento, se modifica el entorno material y la constitución interna del hombre prehistórico.

La revolución del neolítico está identificada con la vinculación a la tierra, lo cual fue el punto de partida para un cambio substancial en el estilo de vida. El hombre se hace sedentario y en contraste con la irregularidad anárquica de la recolección y la caza, la nueva economía inicia un tiempo de estabilidad.

Es posible que hasta la cultura agrícola-ganadera el hombre no pensara que su destino podría depender de “fuerzas inteligentes”. Pero al tomar conciencia de que el tiempo favorable o desfavorable tenía incidencia en la cosecha, en la abundancia o en la escasez, aparece la idea de espíritus maléficos y benéficos cuyas maldiciones y bendiciones operarán como poderes sobrehumanos y ejercerán influencia decisiva en el destino de los hombres. Puede entonces especularse que sobreviene la separación entre un arte sagrado, religioso y representativo; y otro mundano, principalmente decorativo. Mientras que la magia es sensualista y se adhiere a lo concreto, el animismo es dualista y se inclina a la abstracción, dividiendo al mundo en un mundo fenoménico, visible y real y otro espiritual, invisible y abstracto. Comienza así un proceso de intelectualización y nacionalización del arte: las imágenes se substituyen por signos y símbolos. La obra de arte pasa de ser una representación del objeto a se runa representación conceptual, no es solamente una imagen del recuerdo sino también una alegoría.

En síntesis, dos son los factores que determinan el cambio de estilo del neolítico:

  1. 1. El paso de una economía parasitaria dependiente de la caza y la recolección a una economía productora agrícola –ganadera.
  2. 2. El cambio de cosmovisión, se sustituye un mundo monista, propio de la magia por otro dualista, propio del animismo, condicionado por la vida sedentaria y la dependencia de las fuerzas naturales.